Sábado, las 7 de
la tarde y una bonito atardecer en la plaza de la encarnación de Sevilla subidos a la enorme infraestructura que
construyó el ayuntamiento de Sevilla, un moderno mirador con forma de seta
donde en su parte más alta se podía divisar todo Sevilla, podías distinguir
claramente los barrios de esta hermosa ciudad; Triana, El Polígono San Pablo,
los remedios... Allí estábamos los cuatro, Carol y su novio Fran, Sebastián y
yo. Habíamos quedado los cuatro para conocernos mejor.
Carol y yo éramos amigas desde muy pequeñas, lo hacíamos todo juntas, y
lo sabía todo sobre mi, habíamos estado unos 12 años metidas en ese infernal
colegio de monjas, pero al terminar 4º de la eso cada una eligió su camino,
nuestro futuro dependía del instituto que eligiéramos y la modalidad de
bachillerato escogida. Ella se fue a un colegio privado de la capital donde
conoció a Fran y a sus otras amigas, yo por lo contrario me quedé en un
instituto a las afueras de Sevilla bastante cerca de mi casa a unos 15 minutos
en bicicleta. Al separarnos de institutos nuestra amistad se distancio un poco
y hoy después de casi un año sin vernos volvimos a quedar, esta vez en pareja,
para contarnos que había sido de nuestra vida, y conocer a nuestras respectivas
parejas.
-
Estás nerviosa- me dijo Sebastián mientras me
miraba con su mirada picarona.
-
No, solo es que ha pasado mucho tiempo, hemos
cambiado, ya no somos esas niñas pequeñas que jugaban a los papás y mamás en el
patio del recreo, hemos crecido, pensé que Carol jamás se echaría novio, no era
de esas, y si se lo hubiera echado pensé que me enteraría la primera, ahora no sé
qué pensar..- y lo miré con una sonrisa forzada
-
Cariño, tú también has cambiado y también te has
echado novio, y ¡vaya si te lo has echado¡ tengo 6 años más que tu…
-
Eso que disfruto de ti y de tu experiencia
querido papuchi - me miró, me cogió de la cintura y me besó- pues este papuchi
es un fiera en la cama
-
Que más quisieras tú… ¡AHÍ ESTÁ! – Alcé la mano y
saludé a Carol y a su novio.
Después de todo este tiempo, fue como si nada hubiese
cambiado, ambas corrimos para abrazarnos, por un momento recordé cada momento
que Carol y yo disfrutamos en nuestro antiguo colegio.
La tarde fue bastante bien, los chicos se hicieron buenos
amigos y se llevaron toda la tarde hablando de coches, formula 1 y futbol,
mientras nosotras nos poníamos un poco al día.
-
Bueno, Mery ¿cómo conociste a Sebastián?
-
Pues es una historia bastante larga – comenté mientras
miraba dulcemente a mi queridísimo novio.
-
La verdad que me conoció de pura casualidad –
apuntó el.
-
Mentira, las casualidades no existen, nos
conocimos porque su amigo Andrés era mi ex, y nosotros nos conocimos en su
cumpleaños, pero solo éramos amigos, cuando Andrés me dejó lo pasé bastante
mal, y más aún al enterarme que me puso los cuernos con su ex mientras estaba
en el viaje a París, Sebastián me consoló y bueno una cosa llevo a la otra…
-
Y la conquiste con dos palabras bonitas y un
buen polvazo – me interrumpió Sebastián
-
¡Ala! Que bestia eres sebas… - me besó antes que
me diera tiempo a terminar de hablar.
-
Bueno puedo hacerme una idea… dijo Carol entre
carcajadas.
La tardé continuo bastante bien, se hizo de noche y Carol y Fran
fueron a cenar juntos, Sebastián y yo habíamos acordado reunirnos con ellos más
tarde puesto que quería presentarme a sus amigos que aún no conocía.
Cuando dejamos a la parejita rumbo al restaurante, Sebas y
yo caminábamos hacia donde se encontraba aparcado el coche y antes de entrar en
el coche agarré a mi novio de la mano y nos fundimos en un beso despertando
nuestras más profundas pasiones.
-
¿estás seguro que quieres que vayamos a ver a
tus amigos?, ¿no te apetece jugar?
-
¿cómo? ¿ahora?...
-
Si, podríamos ir a un lugar más íntimo ¿no crees?
-
Si, si, si móntate y agárrate fuerte que va a
arrancar el coche del amor- me dijo y me metió en el coche agarrándome como si
fuera una princesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario