sábado, 13 de octubre de 2012

CAPITULO 2 "LA NOCHE EN LA QUE CASI PASA ALGO"...

De camino a un pequeño descampado muy cerca del río Guadalquivir, el silencio inundaba el coche, en el pequeño habitáculo donde estábamos metidos la temperatura aumentaba por momentos, las miradas hablaban y entre ellas se escapaba algún que otro beso, alguna que otra risa floja, y justo en el momento en el que Sebastián encontró un sitio íntimo, un sitio privado, lejos de miradas de hombres desesperados, lejos de sonidos inoportunos, aunque al mismo tiempo se veían alguna que otra luz de algún coche no muy cercano pasando buscando aparcamiento o compañía, estábamos en lo que solemos decir un "picadero". Justo en ese momento, sonó el teléfono de Sebas:
-        ¿Sí?... pero… ¿ahora?, está bien, en 10 minutos estoy ahí.
-        ¿Cómo? ¿Te vas? ¿Ahora? ¿A dónde?
-        Lo siento mi vida, me han llamado del trabajo, necesitan refuerzo ha habido un incendio en la urbanización-dijo mientras arrancaba el coche.
-        No pasa nada - apunté con resignación-llamare a Carol para ver dónde están y me iré con su padre en el coche.
-        Lo siento mi amor, te prometo que te lo recompensaré.
La despedida fue emotiva pero a la vez apasionada, nuestras lenguas se unieron en un beso largo y sincero, con él supe que no quería irse, que me amaba y que siempre estaría junto a mí, a pesar de llevar un cuatro meses conquistándome no fui capaz de confiar en el plenamente hasta el quinto mes que me decidí por aceptar su petición de salir conmigo como una pareja de hecho, y es que yo había sufrido tanto con mis otras 3 relaciones anteriores que me negaba a encontrar el amor, y justo en el momento que deje de buscarlo apareció el. Me apenaba mucho que se fuera pero eran cosas del oficio, siendo jefe de seguridad interna, y opositando a policía local, teníamos poco tiempo para vernos, al ser el jefe cada vez que había un problema gordo en la urbanización donde trabajaba lo llamaba el jefe de Sebas, un hombre mayor que tenía la empresa desde hace ya muchísimos años y lo que decía él iba a misa, Sebas acudía volando. Y si después también teníamos que estudiar ambos, el poco tiempo que tuviéramos juntos teníamos que aprovecharlo al máximo.
Él se fue y yo entre en el Burger King un poco de capa caída, Carol que ya conocía mi mirada desde hace mucho tiempo, pegó un brinco de la mesa y corrió hacia mí para abrazarme, y mientras me abrazaba me susurró al oído; “Él amor es sufrido cuando de amor real se trata, si os queréis de verdad nunca os dejéis influir por baches como estos, y ser felices apreciando los momentos buenos de la vida y las cosas que tenéis.”
En ese momento no pude contestar y una lágrima de desplazaba por mi rostro, pero no una lágrima de tristeza, una lágrima de felicidad, una lágrima que simbolizaría el comienzo de una relación duradera y sincera.
Llegué a mi casa subí las escaleras apenas sin ganas y entré por la puerta y mi madre y Román, su marido, estaban cenando, como cada día que salía mi madre me preguntaba lo que había hecho como me lo había pasado…etc. Y  como por supuesto no sabía de momento nada de Sebas, ni lo sabría hasta que no estuviera segura del todo de que iba a ser una relación seria, estuve comentándole todo lo que hice omitiendo a sebas y al novio de Carol, finalmente termine de hablar con ellos y me di una ducha para liberar las tensiones del día, me metí en la cama y me puse los cascos con el Ipod Touche que me había regalado mi padre, mi tío y mi abuelo por mi cumpleaños, cerré los ojos y dejé que la canción de Beyoncé, Ave maría, me poseyera hasta quedarme profundamente dormida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario