-
¿Sí?... pero… ¿ahora?, está bien, en 10 minutos
estoy ahí.
-
¿Cómo? ¿Te vas? ¿Ahora? ¿A dónde?
-
Lo siento mi vida, me han llamado del trabajo,
necesitan refuerzo ha habido un incendio en la urbanización-dijo mientras arrancaba
el coche.
-
No pasa nada - apunté con resignación-llamare a Carol
para ver dónde están y me iré con su padre en el coche.
-
Lo siento mi amor, te prometo que te lo
recompensaré.
La despedida fue emotiva pero a
la vez apasionada, nuestras lenguas se unieron en un beso largo y sincero, con él
supe que no quería irse, que me amaba y que siempre estaría junto a mí, a pesar
de llevar un cuatro meses conquistándome no fui capaz de confiar en el
plenamente hasta el quinto mes que me decidí por aceptar su petición de salir
conmigo como una pareja de hecho, y es que yo había sufrido tanto con mis otras
3 relaciones anteriores que me negaba a encontrar el amor, y justo en el
momento que deje de buscarlo apareció el. Me apenaba mucho que se fuera pero
eran cosas del oficio, siendo jefe de seguridad interna, y opositando a policía
local, teníamos poco tiempo para vernos, al ser el jefe cada vez que había un
problema gordo en la urbanización donde trabajaba lo llamaba el jefe de Sebas,
un hombre mayor que tenía la empresa desde hace ya muchísimos años y lo que
decía él iba a misa, Sebas acudía volando. Y si después también teníamos que
estudiar ambos, el poco tiempo que tuviéramos juntos teníamos que aprovecharlo al
máximo.
Él se fue y yo entre en el Burger
King un poco de capa caída, Carol que ya conocía mi mirada desde hace mucho tiempo,
pegó un brinco de la mesa y corrió hacia mí para abrazarme, y mientras me
abrazaba me susurró al oído; “Él amor es sufrido cuando de amor real se trata,
si os queréis de verdad nunca os dejéis influir por baches como estos, y ser
felices apreciando los momentos buenos de la vida y las cosas que tenéis.”
En ese momento no pude contestar
y una lágrima de desplazaba por mi rostro, pero no una lágrima de tristeza, una
lágrima de felicidad, una lágrima que simbolizaría el comienzo de una relación
duradera y sincera.
Llegué a mi casa subí las
escaleras apenas sin ganas y entré por la puerta y mi madre y Román, su marido,
estaban cenando, como cada día que salía mi madre me preguntaba lo que había hecho
como me lo había pasado…etc. Y como por
supuesto no sabía de momento nada de Sebas, ni lo sabría hasta que no estuviera
segura del todo de que iba a ser una relación seria, estuve comentándole todo
lo que hice omitiendo a sebas y al novio de Carol, finalmente termine de hablar
con ellos y me di una ducha para liberar las tensiones del día, me metí en la
cama y me puse los cascos con el Ipod Touche que me había regalado mi padre, mi
tío y mi abuelo por mi cumpleaños, cerré los ojos y dejé que la canción de Beyoncé,
Ave maría, me poseyera hasta quedarme profundamente dormida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario