jueves, 6 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 3 "UN ROSA Y UN MISTERIO"


A la mañana siguiente me desperté a eso de las doce y media, desayuné algo, estaba sola porque mi madre y Román se habían ido al gimnasio, así que me desperté puse la música a todo volumen y cuando me disponía a encender la tostadora llamaron a la puerta, un hombre uniformado con una gorra azul que ponía El jardín de tu casa, y bastante guapo y robusto, llevaba entre sus brazos un ramo inmenso de rosas rojas y se podía ver como entre un par de ella iba un pequeño sobre, el hombre preguntó por mí y me hizo firmar un papel para saber que lo habían entregado, cerré la puerta y lleve el ramo hacia mi cuarto, no podía resistirme a ver quién me había regalado el ramo, aunque podía hacerme una ligera idea de quién había sido…

“Al pasar por un jardín las flores entristecieron, porque al verte a la flor más bella conocieron. Firmado: tu admirador secreto.”

Asombrada me quedé sin aliento, Sebas me había enviado un ramo de flores para compensar lo de la otra noche, que mono...

De una cosa estaba segura, ya podía confirmarlo, estaba completamente enamorada de Sebastián Fernández, yo la que nunca se había enamorado de nadie, la que nunca había sentido por nadie, solo había estado con chicos por pasar un buen rato y divertirme, pero sentir amor… jamás pude sentir eso por nadie, y hoy me daba cuenta que era demasiado tarde para huir de esto, era demasiado tarde para intentar escapar como siempre hacia cada vez que veía que me estaba pillando por un chico, ahora solo quería que nuestro amor durara toda la vida, lo que yo no sabía que en la próxima semana que entrara el para toda la vida se pondría en duda.
Pero ahora tenía que dejar de pensar en que estaba tan enamorada, tenía un problema aún más serio, ¿Qué hacía yo con el ramo? ¿Qué le decía yo ahora a mi madre? Entonces me vino la idea, le dejaría en ramo en su cuarto pero cambiaría la nota por una mía que le hiciera un poco la pelota a mi madre, era una idea genial salvo por el hecho de que no tenía un duro y no se lo creería, así que fui más lista y le lleve el ramo a una vecina joven llamada Estefanía, de unos 24 años que vivía sola y con la que tenía mucha amistad.

Cuando regresé a casa después de estar en casa de Estefanía era hora de aprovechar que estaba sola y llamar a Sebas para agradecerle el detalle que había tenido y después del 3 toque…

-        Si dígame
-        Hola mi amor, soy yo maría
-        Ah hola cariño, disculpa no haberte llamado antes he estado muy liado con cosas del trabajo, ¿cómo estás?
-        Púes maravillosamente feliz
-        ¿Y eso?
-        No te hagas el tonto nene, el ramo de rosas me ha alegrado la mañana.
-        ¿Qué ramo de rosas?
-        El que  me has enviado está mañana deja de hacerte el tonto
-        Yo no te he enviado ningún ramo de rosas cari
-        Pues no sé, a lo mejor era para mi madre- mentí-será que como te quiero tanto pensé que era tuyo para mi
-        Lo siento mi amor, yo también te quiero, estoy muy liado ahora mismo, hablamos más tarde, te apetece venirte esta tarde a mi casa, estaré solo
-        Claro mi amor ¿a que hora?
-        Pues te recogeré sobre las 7 ¿vale? tráete el pijama y quédate a dormir
-        Está bien le diré a mi madre que me voy a casa de alguna amiga
-        Un beso mi vida te amo
-        Yo también te amo adeu

Al colgar el teléfono empecé a pensar, ¿si no había sido Sebas el que me había enviado las rosas, entonces…quién había sido? Ahora no solo tenía un hombre que estaba enamorado de mí, sino que tenía a otro, que ni sabía quién era, ni como sabía mi dirección, ni de que me conocía, incluso puede ser peor…¿y si es un acosador o un pederasta?.
Decidí pasar del tema por un momento y comenzar a preparar las cosas para esta tarde noche, porque algo me decía que sería una noche muy muy larga, en la que “dormir” venía a referirse a hacer de todo menos dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario