El resto del día lo pase sin
novedades, mi madre llegó, comimos juntos y en la comida le comente los planes
que tenía, por supuesto mentía, le dije que me iría a Sevilla con mi amiga Ana
y que me quedaría en su casa a dormir, con la que ya había hablado antes para
que me cubriera, Ana era mi mejor amiga y por suerte su madre era súper enrollada
y conocía el tema de Sebas así que aquella noche si mi madre preguntaba ellas
le dirían que estaba dormida o se inventarían algo por si llamaba. Después de
comer me di una ducha de agua caliente y me depile, y me alisé el pelo, terminé
las maletas mientras escuchaba los cuarenta principales.
Las 8 de la tarde y suena mi
móvil, me había llegado un whatsapp; “cariño mío estoy abajo con el coche bájate”,
entonces me puse nerviosa un pequeño escalofrío me recorrió todo el cuerpo, y a
toda velocidad cogí mis cosas y me fui de casa. Ya en el coche me ayudó a
guardar la maleta en el maletero y me dio un beso lento y apasionado, el
problema de esos besos es que me ponían muy caliente y eso él lo sabía, lo que
me dio a entender que esa tarde sería muy larga.
-
Ponte el cinturón - me dijo una vez montados en
el coche y continuó hablando - bueno que te apetece hacer, ¿quieres que pasemos
la tarde en mi casa o prefieres ir a tomar algo primero?
-
Pues no se…lo que tú quieras, sorpréndeme - dije
con una sonrisa picarona
-
Entonces vamos a mi casa, vemos una película y
pedimos algo al italiano que tanto nos gusta, un plan tranquilito, porque hace muchísimo
calor fuera
-
Por mi estupendo, me encanta el plan, sobretodo
porque estoy contigo - dije mientras me aproximaba a él para darle un beso aprovechando
que estaba el semáforo en rojo
Llegamos a su casa dejé mi maleta
en su cuarto, en la que había metido de todo, un camisón muy corto y
transparente y un pequeño tanguita a juego, el cual también era transparente, también
había echado mis cosas de aseo, mi cepillo de dientes, y no podía faltar mi cámara
de fotos. Cuando había dejado la maleta y me había quitado el chaquetón me puse
mis chanclas rosas y salí al salón donde estaba Sebas sentado en el suelo,
había retirado el sofá y la mesa y había puesto una sábana en el suelo para no
coger frio había hecho palomitas y había puesto todos los cojines alrededor para
estar más cómodos viendo la película, me senté a su lado y me puse cómoda.
-
¿Qué peli quieres ver? – dijo Sebas
-
Pues una romántica… ¿tienes la felicidad nunca
viene sola?
-
Si, vemos esa entonces – asintió Sebas y
continuó diciendo – si quieres puedes ponerte el pijama ya, he llamado al
italiano y he pedido raviolis con nata y una pizza cuatro estaciones, lo digo
para que estés más cómoda
Lo cierto es que con los vaqueros
y la blusa para estar sentada en el suelo estaba un poco incómoda pero… ¿cómo
me iba a poner el camisón ya? Le iba a dar algo, pero bueno sería divertido ver
su cara mientras veíamos la película. Entonces Sebas continuó diciendo:
-
Yo también me voy a poner cómodo - y se dirigió
a la habitación donde dormía con su hermano, y salió con unos bóxer y una
camiseta puesta, con esos calzoncillos se le marcaba mucho su miembro y eso
hacía que me terminara de convencer para ponerme el pijama
-
Vale pues voy a ponerme el pijama - dije yo con
una sonrisa picarona
-
¿y esa sonrisa?
-
Nada nada ahora lo veras
Entré en la habitación de nuevo y
me cambié, entré en el baño de la habitación y me retoqué el maquillaje y el
pelo y con los nervios a flor de piel salí al salón donde estaba el con la comida
preparada para cenar y cuando entré Sebas se quedó con la boca abierta, y yo me
acercaba a Él…
-
La..la..la cena ya está lista – dijo tragando
saliva
-
¡Pues vamos a cenar!
-
¿el qué? – dijo mirándome de arriba a bajo
-
Como que ¿el qué?, los raviolis y la pizza tonto
que se enfrían
-
Si si vamos
Después de cenar pusimos la película
y a mediados de la película, que resultaba ser un poco aburrida, me acerqué a
su boca y le besé, un beso de esos largos, intensos y apasionados, entre besos
se escapaba alguna que otra vez mi risa a las bromas tontas que hacia Sebas y
decidí tomar las riendas de la situación; me senté encima suya y continuamos besándonos,
ni la película ni nada iba a impedir que esa noche Sebas y yo hiciéramos el
amor.
La temperatura fue subiendo y no
era lo único que aumentaba en la sala, lo que había dentro del bóxer también
iba aumentando. La mano de él se metió lenta y disimuladamente por debajo del camisón
dirigiéndose hacia mis pechos, los agarró con delicadeza mientras sus besos
bajan por mi cuello, me subía más la temperatura, le quité la camiseta y el me
quito el camisón, bajó la mano hasta que las metió por encima del tanguita
masajeando mi clítoris se me escapo algún que otro gemido, entonces me lancé y
metí mi mano por dentro de su calzoncillo donde su pene erecto aguardaba.
Los dos completamente desnudos masturbándonos
mutuamente, no podíamos esperar más y entonces le pase el condón se lo puso y
me cogió en brazos, me tumbo en el sofá colocándose encima de mí y metió su
pene erecto por mi vagina, note una gran presión pues el tamaño era bastante
curioso, jadeé y me miro, cuando me miraba todo estaba bien, me sentía segura
con él, sacaba y metía su pene, lo sentía dentro de mí, cada vez más placer sentíamos
ambos hasta que creí tocar el cielo con las manos, sentí un enorme placer y eso
hizo que Sebas también lo sintiera.
Al terminar los dos tirados uno
encima del otro en el sofá nos dimos un beso, nos vestimos y terminamos de ver
la película aunque ya sabíamos que ese no era el único polvo que echaríamos ese
día, este había sido el primero y muy romántico pero los otros sabíamos que no serían
igual, pues la pasión aumentaría a lo largo de la noche.
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