jueves, 6 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 4 "OLA DE CALOR"


El resto del día lo pase sin novedades, mi madre llegó, comimos juntos y en la comida le comente los planes que tenía, por supuesto mentía, le dije que me iría a Sevilla con mi amiga Ana y que me quedaría en su casa a dormir, con la que ya había hablado antes para que me cubriera, Ana era mi mejor amiga y por suerte su madre era súper enrollada y conocía el tema de Sebas así que aquella noche si mi madre preguntaba ellas le dirían que estaba dormida o se inventarían algo por si llamaba. Después de comer me di una ducha de agua caliente y me depile, y me alisé el pelo, terminé las maletas mientras escuchaba los cuarenta principales.

Las 8 de la tarde y suena mi móvil, me había llegado un whatsapp; “cariño mío estoy abajo con el coche bájate”, entonces me puse nerviosa un pequeño escalofrío me recorrió todo el cuerpo, y a toda velocidad cogí mis cosas y me fui de casa. Ya en el coche me ayudó a guardar la maleta en el maletero y me dio un beso lento y apasionado, el problema de esos besos es que me ponían muy caliente y eso él lo sabía, lo que me dio a entender que esa tarde sería muy larga.

-    Ponte el cinturón - me dijo una vez montados en el coche y continuó hablando - bueno que te apetece hacer, ¿quieres que pasemos la tarde en mi casa o prefieres ir a tomar algo primero?
-    Pues no se…lo que tú quieras, sorpréndeme - dije con una sonrisa picarona
-    Entonces vamos a mi casa, vemos una película y pedimos algo al italiano que tanto nos gusta, un plan tranquilito, porque hace muchísimo calor fuera
-    Por mi estupendo, me encanta el plan, sobretodo porque estoy contigo - dije mientras me aproximaba a él para darle un beso aprovechando que estaba el semáforo en rojo

Llegamos a su casa dejé mi maleta en su cuarto, en la que había metido de todo, un camisón muy corto y transparente y un pequeño tanguita a juego, el cual también era transparente, también había echado mis cosas de aseo, mi cepillo de dientes, y no podía faltar mi cámara de fotos. Cuando había dejado la maleta y me había quitado el chaquetón me puse mis chanclas rosas y salí al salón donde estaba Sebas sentado en el suelo, había retirado el sofá y la mesa y había puesto una sábana en el suelo para no coger frio había hecho palomitas y había puesto todos los cojines alrededor para estar más cómodos viendo la película, me senté a su lado y me puse cómoda.

-    ¿Qué peli quieres ver? – dijo Sebas
-    Pues una romántica… ¿tienes la felicidad nunca viene sola?
-    Si, vemos esa entonces – asintió Sebas y continuó diciendo – si quieres puedes ponerte el pijama ya, he llamado al italiano y he pedido raviolis con nata y una pizza cuatro estaciones, lo digo para que estés más cómoda

Lo cierto es que con los vaqueros y la blusa para estar sentada en el suelo estaba un poco incómoda pero… ¿cómo me iba a poner el camisón ya? Le iba a dar algo, pero bueno sería divertido ver su cara mientras veíamos la película. Entonces Sebas continuó diciendo:

-    Yo también me voy a poner cómodo - y se dirigió a la habitación donde dormía con su hermano, y salió con unos bóxer y una camiseta puesta, con esos calzoncillos se le marcaba mucho su miembro y eso hacía que me terminara de convencer para ponerme el pijama
-    Vale pues voy a ponerme el pijama - dije yo con una sonrisa picarona
-    ¿y esa sonrisa?
-    Nada nada ahora lo veras

Entré en la habitación de nuevo y me cambié, entré en el baño de la habitación y me retoqué el maquillaje y el pelo y con los nervios a flor de piel salí al salón donde estaba el con la comida preparada para cenar y cuando entré Sebas se quedó con la boca abierta, y yo me acercaba a Él…

-    La..la..la cena ya está lista – dijo tragando saliva
-    ¡Pues vamos a cenar!
-    ¿el qué? – dijo mirándome de arriba a bajo
-    Como que ¿el qué?, los raviolis y la pizza tonto que se enfrían
-    Si si vamos

Después de cenar pusimos la película y a mediados de la película, que resultaba ser un poco aburrida, me acerqué a su boca y le besé, un beso de esos largos, intensos y apasionados, entre besos se escapaba alguna que otra vez mi risa a las bromas tontas que hacia Sebas y decidí tomar las riendas de la situación; me senté encima suya y continuamos besándonos, ni la película ni nada iba a impedir que esa noche Sebas y yo hiciéramos el amor.

La temperatura fue subiendo y no era lo único que aumentaba en la sala, lo que había dentro del bóxer también iba aumentando. La mano de él se metió lenta y disimuladamente por debajo del camisón dirigiéndose hacia mis pechos, los agarró con delicadeza mientras sus besos bajan por mi cuello, me subía más la temperatura, le quité la camiseta y el me quito el camisón, bajó la mano hasta que las metió por encima del tanguita masajeando mi clítoris se me escapo algún que otro gemido, entonces me lancé y metí mi mano por dentro de su calzoncillo donde su pene erecto aguardaba.

Los dos completamente desnudos masturbándonos mutuamente, no podíamos esperar más y entonces le pase el condón se lo puso y me cogió en brazos, me tumbo en el sofá colocándose encima de mí y metió su pene erecto por mi vagina, note una gran presión pues el tamaño era bastante curioso, jadeé y me miro, cuando me miraba todo estaba bien, me sentía segura con él, sacaba y metía su pene, lo sentía dentro de mí, cada vez más placer sentíamos ambos hasta que creí tocar el cielo con las manos, sentí un enorme placer y eso hizo que Sebas también lo sintiera.

Al terminar los dos tirados uno encima del otro en el sofá nos dimos un beso, nos vestimos y terminamos de ver la película aunque ya sabíamos que ese no era el único polvo que echaríamos ese día, este había sido el primero y muy romántico pero los otros sabíamos que no serían igual, pues la pasión aumentaría a lo largo de la noche.

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